viernes, 23 de noviembre de 2007

¿Ves mi farol? ¡Perfecto!


Se supone que cada vez que apostamos sin tener nada de nada queremos que nuestro adversario se tire y así llevarnos el bote. Aun así, en ocasiones también conviene que nos vean un farol.

"¿Carlos, tan temprano y ya borracho?" No estoy ebrio, no, lo digo totalmente en serio: que nos vean dos o tres faroles puede ser especialmente útil para manos venideras, pues algunos creerán que somos unos maníacos y a la que tengan algo, por poco que sea, ya estarán tentados de vernos hasta el final.

A mí a veces me ha pasado; veo a un tipo alocado que gana con asiduidad y pienso que es un loco, de modo que cuando ligo algo deseo jugarme todas las fichas. Claro que casi nunca caigo en la tentación, y cuando lo hago suelo quedarme más pelado que la cabeza de Michael Jordan.

En fin, que con esto te digo que no hace falta lamentarse siempre que te vean un farol. Recuerda que todo tiene siempre su parte negativa y su parte positiva.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nunca lo habia pensado, pero tienes razon. a mi tambien me pasa eso de querer ver las apuestas de maniacos.